El aire comprimido sin tratar, que contiene contaminantes sólidos, líquidos y gaseosos, representa un riesgo considerable ya que puede dañar el sistema neumático y deteriorar el producto final. La humedad, uno de sus principales componentes, puede producir corrosión en las tuberías, averías prematuras de los equipos neumáticos y deterioro de los productos. Por este motivo, es esencial disponer de un secador de aire para proteger los sistemas y procesos.

Limite los riesgos de la humedad
Norma ISO sobre la calidad del aire (ISO 8573-1:2010) Cuando el aire que nos rodea se comprime, el vapor de aguatiene y la concentración de partículas en suspensión aumentan drásticamente. Por ejemplo, al comprimir el aire a temperatura ambiente hasta una presión de 7 bar(e)/100 psig, el contenido de vapor o humedad aumentará por un factor de 8, y durante su posterior enfriamiento se formará agua líquida. La cantidad de agua depende de la aplicación específica. El aire comprimido puede contener tres formas de humedad: agua líquida, aerosol (neblina) y vapor (gas). Por tanto, resulta esencial disponer de un medio eficiente que elimine el agua del aire comprimido.

La humedad del aire puede ser especialmente problemática, ocasionando:

  • Corrosión de las tuberías de aire comprimido.
  • Averías y fallos de funcionamiento de los equipos neumáticos.
  • Fugas de aire comprimido debido a la corrosión de las tuberías.
  • Pintura de baja calidad, deterioro de los procesos de pintura electrostática.
  • Deterioro de la calidad del producto final.

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